Toyota asume la responsabilidad por el suicidio de sus obreros

Se dio a conocer que Toyota firmó un acuerdo por una demanda en la que se culpaba a la empresa japonesa del suicidio de uno de sus empleados por exceso de trabajo y acoso en el ámbito laboral. El presidente de Toyota Motor Corp., Akio Toyoda, le pidió «disculpas» a la familia, según informó la automotriz. Los detalles económicos del acuerdo no se han revelado, pero la demanda presentada por la familia del fallecido solicitaba 123 millones de yenes (1,1 millones de dólares) en daños (Clarín, 1/2).

El Tribunal Superior de Nagoya decretó en septiembre de 2021 que la muerte del empleado estaba relacionada con su empleo, destacando que sufrió un grave estrés laboral antes de quitarse la vida en 2010. En un primer momento, Toyota, con sede en la ciudad de Toyota, cerca de Nagoya, había refutado las acusaciones. En 2019, Toyota reconoció en otra causa que el suicidio de un ingeniero de 28 años en 2017 estuvo causado por las burlas constantes de su jefe (ídem).

Los japoneses tienen una palabra para nombrar al fenómeno que significa, literalmente, “muerte por exceso de trabajo”: karoshi. En la isla, desde la crisis del petróleo de 1973 y el proceso de reestructuración capitalista, las jornadas laborales llegan hasta las 70 horas. Se extienden las historias de empleados que caían muertos en sus oficinas tras una extensa jornada laboral o que decidían suicidarse por no poder más con la presión del trabajo. Este fenómeno no se reduce simplemente a Japón, sino que es mundial.

De acuerdo con un informe de la OMS, el exceso de trabajo y estrés laboral provocaron 745.000 muertes por accidente cerebrovascular y cardiopatía isquémica en 2016. Se trata del primer estudio global que analiza las muertes y enfermedades asociadas con el trabajo excesivo y prolongado. El reporte concluye que trabajar 55 horas o más a la semana se asoció con un 35% más de riesgo de accidente cerebrovascular y un 17 % más de riesgo de morir por una enfermedad cardíaca. Otro dato preocupante publicado en el estudio es que, a menudo, las muertes ocurren incluso décadas después (Observatorio Tec Mex, 1/6/21).

El modelo Toyota y la reforma laboral

Este modelo de flexibilización y superexplotación laboral de la automotriz nipona es el que el gobierno festejó en nuestro país, y es tan reclamado por la clase capitalista. La reforma laboral es uno de los puntos clave en el reciente acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

En los primeros días de octubre del año pasado, la multinacional Toyota logró hacer pasar su reforma laboral en la planta de Zárate, con la que obtuvo la extensión de la jornada laboral a los sábados a cambio de un plus económico, un franco móvil y la efectivización de 1.012 trabajadores contratados. Esta flexibilización pasó gracias al favor de la burocracia del Smata. En plena campaña electoral, Alberto Fernández en persona fue a las plantas a reivindicar esa flexibilización como el modelo para la reactivación económica que promueve el gobierno.

Esta reestructuración patronal opera de tal modo que la empresa no solo logra forzar el trabajo los días sábado sino que no tiene que pagar el costo adicional de las horas extra, similar a lo que ocurriría con un banco de horas, como reclama la clase capitalista para abaratar “costos laborales”. La base de esta reforma es la negativa de la patronal a realizar nuevas inversiones para soportar los ritmos de producción -que, de paso, crearía nuevos puestos de trabajo-, lo que redunda en una mayor explotación del personal existente. La patronal de Toyota admite que con estas reformas el año próximo estaría alcanzando los 3.500 millones de dólares en exportaciones, mientras que los trabajadores pierden salud y condiciones laborales (Prensa Obrera, 24/11/21).

La reforma laboral es parte inseparable de una orientación contraria a todo desarrollo industrial. Siguiendo los pasos que exige el FMI solo se profundiza un régimen de saqueo y pobreza. Contra esta política y con la iniciativa del Frente de Izquierda Unidad, más de 200 organizaciones movilizarán el 8 de febrero a Plaza de Mayo y en todo el país. Abajo el pacto del gobierno con el FMI. Ni ajuste ni tarifazo. No al pago de la deuda. Vamos a todas las plazas del poder político a rechazar el pacto humillante del gobierno de los Fernández con el FMI.

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