Qué Se Hace Con La Basura De La Isla Martín García, Donde Viven 120 Personas En Menos De Dos Kilómetros Cuadrados

Por primera vez, hay un sistema de gestión de residuos urbanos. Una lancha los retira cada dos meses. Y los vecinos aprendieron a separar y reciclar.

¿A dónde va la basura en una isla? Más precisamente, ¿a qué lugar va a parar cuando hay menos de dos kilómetros cuadrados de tierra firme y no hay forma de instalar un complejo ambiental? Se va por agua, pero no al río, sino en lanchón, y de allí en camión a José León Suárez. En la isla Martín García, por primera vez hay un plan integral de gestión de residuos urbanos, que incluye su retiro domiciliario, traslado al continente y un programa especial para que los vecinos aprendan a reciclar.

Hoy en la isla viven 120 personas y hay una sola escuela, a la que asisten unos 30 alumnos de los tres niveles educativos. No circulan autos ni colectivos. Los únicos vehículos que hay son oficiales: camionetas de guardaparques, un tractor, un coche de Bomberos y dos del Gobierno provincial -la isla está bajo la jurisdicción de la Municipalidad de La Plata-. Atrás quedó el auge poblacional de mediados del siglo pasado, cuando allí habitaban unas 5.000 personas.

Pero lejos estaba la isla de hacerle justicia a la denominación de reserva natural que se le había dado décadas atrás. Es que, desde 2007, Martín García albergaba un basural que llegó a ocupar casi una hectárea en uno de sus polvorines históricos.

En agosto del año pasado, operarios especializados del CEAMSE lo sanearon: retiraron más de 100 toneladas de residuos y chatarra, que fueron transportadas en barcazas al continente, al relleno sanitario del Complejo Ambiental Norte lll, en José León Suárez. La tarea fue realizada en conjunto con la Dirección Provincial de Islas, que administra Martín García.

Ahora, una vez cada dos meses, pasa un lanchón a buscar la basura domiciliaria con igual destino, excepto los reciclables, que son recibidos por cooperativas de recuperadores. Con este plan buscan no sólo que mejore la vida de sus habitantes, sino también que el entorno mejore para poder promocionar la isla como destino turístico.

En agosto del año pasado, operarios especializados del CEAMSE lo sanearon: retiraron más de 100 toneladas de residuos y chatarra, que fueron transportadas en barcazas al continente, al relleno sanitario del Complejo Ambiental Norte lll, en José León Suárez. La tarea fue realizada en conjunto con la Dirección Provincial de Islas, que administra Martín García.

Ahora, una vez cada dos meses, pasa un lanchón a buscar la basura domiciliaria con igual destino, excepto los reciclables, que son recibidos por cooperativas de recuperadores. Con este plan buscan no sólo que mejore la vida de sus habitantes, sino también que el entorno mejore para poder promocionar la isla como destino turístico.

La recolección de la basura está a cargo de la Dirección de Islas. Y de su traslado en barcaza se ocupa el Grupo Riccitelli, una empresa especializada en zonas fluviales y costeras. La última vez que pasó el lanchón cargó 140 bolsones, con un total de 12 toneladas de desechos. 

Semejante logística implica también un plan de mantenimiento, para que nunca más en la isla haya un basural así. Es por eso que, como segunda medida, se capacitó a los vecinos para que sumaran formas de reducir, reusar y separar los residuos reciclables. También, para que hagan compost en sus casas.

Es que los residuos que no son trasladados (restos de frutas y verduras, cáscara de huevos, servilletas sin aceite y grasa, café y filtros, té y yerba) se destinan al compost que se hace en cada hogar. Para eso, en noviembre del año pasado el Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible (OPDS) de la provincia de Buenos Aires entregó composteras a los vecinos.

Este organismo fue el encargado además de poner en marcha el programa, en conjunto con la Dirección de Islas y el CEAMSE. También colaboran guardaparques de la Dirección de Áreas Naturales Protegidas y los mismos isleños.

La única reserva provincial con población estable

Apenas cuatro kilómetros separan la isla Martín García de la costa uruguaya. El Puerto de Tigre, en cambio, está a 37 kilómetros, y el de Buenos Aires, a diez más. Sin embargo, este conjunto rocoso de apenas 200 manzanas de superficie está bajo jurisdicción argentina: la condición es que sea una reserva natural para la preservación de plantas y animales autóctonos. Así lo establece el Tratado del Río de la Plata firmado en 1973 entre la Argentina y Uruguay.

A cambio, se reconoció la soberanía uruguaya a su vecina isla Timoteo Domínguez. Pero, hacia 1980, ocurrió lo impensado: ambas terminaron unificadas por el arrastre de sedimentos que vuelcan el río Paraná sobre el Río de la Plata. Así nació el único tramo de frontera terrestre entre ambos países: el límite que separa las dos islas, y que fue refrendado ocho años después con la firma de un convenio de la Comisión Administradora del Río de la Plata.

En 1998, Martín García se convirtió en patrimonio exclusivo de la provincia de Buenos Aires, ya que la ley provincial 12.103 la declaró Reserva Natural de Uso Múltiple. Hoy es la única reserva provincial que tiene una población estable de 120 habitantes. Lejos quedó la época de auge de la isla, cuando allí vivían alrededor de 5.000 personas, en los años cincuenta.

Su cárcel, de la que hoy quedan sólo algunas paredes, se construyó en 1811. Primero fue usada como Penal Naval y después como prisión de delitos comunes, hasta 1960. Allí estuvieron presos ex presidentes como Hipólito Yrigoyen, Marcelo Torcuato de Alvear y Arturo Frondizi y, durante tres días, Juan Domingo Perón.

03/07/2019 –  Clarín.com

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