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Residuos que se transforman en abono

En el Centro de Compostaje del Parque Tres de Febrero se aprovechan los restos de poda y jardinería que ahí se generan

El espacio que durante años estuvo ocupado por el velódromo municipal, en el Parque 3 de febrero, es hoy una gran compostera que recicla los restos de poda y jardinería que ahí se generan para transformarlos en abono que utiliza el propio parque.

En una parte del predio donde funcionaba el histórico velódromo, que se encuentra actualmente en demolición para que recupere su status de espacio verde, comenzó a funcionar hace un tiempo el Centro de Compostaje del Parque 3 de febrero. Hoy trata 1300 kilos de restos verdes por día y de a poco irá aumentando la capacidad hasta alcanzar los 2000 kilos diarios.

Los bosques, lagos y plazas del parque que se extienden a lo largo de 370 hectáreas, necesitan fuertes tareas de mantenimiento como corte de césped, limpieza de hojas y ramas y podas de distinto tipo. Todos estos restos, que antes eran llevados al relleno sanitario de la CEAMSE, hoy, gracias al nuevo centro de reciclaje, son tratados y aprovechados como recursos por el parque.

Los residuos orgánicos, como los restos de poda y jardinería, son los más sencillos de reciclar, ya que se logra a través del compostaje, un proceso que ocurre de manera espontánea en la naturaleza y que no requiere de grandes inversiones ni tecnologías. El resultado es un abono natural que no sólo mejora el crecimiento de las plantas por la cantidad de nutrientes que tiene, sino también mejora las propiedades del suelo. Los restos tardan unos seis meses en transformarse en abono.

Este proyecto está a cargo de la Agencia de Protección Ambiental (APrA) y forma parte del plan que lleva adelante el gobierno porteño para reciclar la mayor parte de los residuos que genera y disminuir la cantidad que se entierran en los rellenos sanitarios.

“Estas composteras forman parte del cambio cultural que estamos fomentando -explicó Mariana Vello, coordinadora general de Gestión Ambiental de la APrA-. En este caso, queremos mostrar cómo los residuos orgánicos, puntualmente los restos de jardinería, pueden convertirse en abono de manera muy sencilla”.

UN MODELO PARA REPLICAR

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“Creemos que es importante que el parque se haga cargo de los propios residuos verdes que genera. Por eso asumimos el compromiso de reciclarlos para reutilizarlos como abono en las tareas de mantenimiento”, señaló Alejando Pérez, gerente operativo del Parque 3 de febrero.

Una vez que se consolide el proyecto, en el centro se procesarán también los restos verdes de algunas áreas cercanas, como el Aeropuerto Jorge Newbery, el Servicio Meteorológico Militar o el Club Hípico Alemán, entre otros.

“Somos el primer parque de la ciudad que implementa este sistema y queremos ser un ejemplo para que se pueda replicar en otros parques” agregó Alejandro Pérez. El Parque Indoamericano, ubicado en la zona sur de la ciudad, implementaría otro Centro de Compostaje con una capacidad para tratar hasta 8 toneladas por día.

PROCESO

En el predio se dispone el material al aire libre: pilas de hojas, ramas y césped se extienden en grandes hileras, con un tamaño que oscila entre 1 metro y 1,5 metro de altura y entre 2 y 3 metros de ancho, tapadas con una media sombra para mantener la humedad y lograr la temperatura necesaria. De esta manera se crean las condiciones para que se desarrolle el proceso de compostaje, donde el material vegetal es degradado por los microorganismos.

Las pilas son removidas dos veces por mes, con ayuda de una pala mecánica. Luego de 6 meses este material se transforma en un abono natural, listo para ser reutilizado en el parque.

Con el fin de acercar el proyecto a los vecinos, y con fines educativos, se instalaron tres composteras en el Parque: una de ellas está a metros del Museo Sívori, la segunda en la Plaza México y por último, otra en el Rosedal.

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La Nación

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