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La herencia ambiental, un gran desafío para el nuevo gobierno

Ecología.Las ONG dicen que existen muchos frentes de conflicto abiertos y reclaman que se cree un ministerio para el área.

La visión verde se ha transformado en un logo atractivo y políticamente correcto para ambos candidatos, pero para el próximo gobierno la cuestión ambiental deberá ser algo más que una consigna, ya que queda una herencia compleja y cuestiones urgentes. Desde los bosques a la minería, el cambio de matriz de generación energética, el uso indiscriminado de agroquímicos, la planificación del territorio, el Riachuelo, existe una agenda enorme, por lo que las ONG reclaman que se jerarquice institucionalmente a la secretaría de Ambiente para que el tema se incorpore a la estrategia política a la par de otros ministerios, con voz, poder y voto.

Andrés Nápoli, de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), es uno de los que piden mayor nivel para la Secretaría de Ambiente y recalca que hay una gran conflictividad social en torno a la minería, el agro y los bosques, que será necesario abordar. También dice que es indispensable que las provincias y la Nación articulen criterios, lo que podría expresarse a través de una “ley de impacto ambiental”. Otro eje de trabajo son los mecanismos de control en las provincias, que si bien son las dueñas de los recursos naturales, no tienen cómo enfrentarse a “jugadores muy grandes”, como es el caso del sector petrolero en Neuquén o la minería en San Juan.

Nápoli recuerda que en estos últimos años, la secretaría de Ambiente ha sido muy cerrada y que se ha necesitado de la intervención de la Corte para obtener información, por lo que pide que la próxima gestión sea abierta a la participación ciudadana. Además indica que hay que “mejorar el cumplimiento del fallo Mendoza”, que es el que ordenó limpiar el Riachuelo, y en el caso del cambio climático, que los compromisos asumidos “tengan que ver con la agenda nacional”, y no que queden completamente divorciados como sucede ahora. 

Emiliano Ezcurra, de la ONG Banco de Bosques, afirma que “el próximo presidente tiene que darse cuenta que lo ambiental debe ser un nuevo actor en la mesa de prioridades de su gabinete, que puede traerle grandes oportunidades. Es hora que la Argentina tenga su Ministerio de Medio Ambiente”. Entre otros temas, señala como esenciales “los bosques nativos, pastizales y humedales, ya que son un frente de acción que combina lo social y lo ambiental de un modo imposible de separar”. 

Ezcurra subraya la cuestión de la matriz eléctrica. “La soberanía energética en la cabeza del kirchnerismo es vetusta, sucia y cara, cuando no corrupta. Las represas del Río Santa Cruz lo dicen todo. La central a carbón en Río Turbio es otro fiasco y Vaca Muerta bien podría medir sus impactos en comparación con el fenomenal potencial eólico argentino”, añade Ezcurra. En su lista de preocupaciones está también la sobrepesca, la basura y la minería.

Martín Prieto, director Ejecutivo de Greenpeace, opina que el mayor desafío es dotar de musculatura a la ley de Bosques. “Argentina ha venido sacrificando bosques a una tasa increíble. En los últimos años se ha desmontado un cuarto de lo que había en el 90”.

“Va a quedar en manos del próximo presidente hacer más efectivo el decreto reglamentario actual para darle más protección a los bosques nativos”, indica. Al mismo tiempo, reclama que se dote de presupuesto a esta norma, ya que en todos estos años ha estado absolutamente desfinanciada, cuando no le han sacado las partidas para destinárselas a Futbol para Todos. Prieto dice también que la desforestación contribuye a incrementar el cambio climático y, en lo territorial, ha sido un vehículo para desplazar poblaciones aborígenes y criollas “muchas veces con violencia”.

Además reclama por energías renovables (“un desarrollo absurdamente postergado”), un plan de control industrial riguroso en la Cuenca Matanza Riachuelo (se destina una parte ínfima del presupuesto con este fin) y la implementación de la Ley de Basura Cero, demorada en la Ciudad.

Clarín

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